El año pasado, el
colectivo Sonidos Enraizados realizó
el primer Encuentro de música de gaita y flautas cabeza de cera. Que hubiera
sido el primero, ya era notable, siendo tradiciones tan longevas estas músicas.
También era diciente, al ver el entusiasmo que se respiraba en el auditorio
Pablo VI de la Javeriana, pensar en que este tipo de eventos no tienen cabida
en los festivales de música de Cartagena, por ejemplo, aun cuando el Maestro Sixto Silgado viva “ahí no más”, en las Islas del Rosario. Tampoco suelen ser
los maestros cultores los artistas invitados a las festividades de los pueblos,
¡y eso que cobrarían bastante menos que los famosos auspiciados por las
emisoras comerciales! En contraste con esa distancia tan marcada que es
frecuente, entre los espacios culturales urbanos y los maestros de las músicas
tradicionales, aquella tarde el auditorio estaba lleno de jóvenes cautivados
con las evocaciones de la vida campesina cerca al mar, de la que tal vez les
habló más la sonrisa continua de Paíto que sus escasas palabras.