22/5/13

Geometría ardiente: primer disco del dúo Álvarez (piano) y Sepúlveda (batería)


Aunque a lo largo del siglo XX el piano y la batería se han encontrado en numerosos géneros musicales, populares o académicos, pensar en un ensamble de solo piano y batería parecería poner de manifiesto una relación entre dos instrumentos con abolengos bien diferentes: el uno más apegado a una tradición clásica y académica y el otro a una tradición más popular y contemporánea. Ese encuentro, extraño y afortunado, es la apuesta que encontramos en Geometría ardiente, primera grabación en dúo de Holman Álvarez (piano) y Jorge Sepúlveda (batería), trabajo que podríamos ubicar entre el jazz experimental y la música contemporánea.

6/4/13

Matik-Matik: cinco años en la escena



Solo los curiosos y aquellos que no se conforman con lo que a voces les grita la ciudad, habrán reparado en que sobre la carrera 11 con calle 67, y desde hace cinco años, un discreto lugar ofrece una carta única en Bogotá. Tras sortear un viejo volkswagen en la entrada, un portón de madera da ingreso a un primer ambiente rojizo, donde viejos cadáveres de pianos son animados de cuando en cuando por el espíritu de John Cage. Atrás de la barra, se ve la deliciosa colección de rones y vodkas de la casa, arreglados con frutas y especias exóticas. Al fondo del local, en una gruta oscura coronada con luminosas estalactitas, casi a la misma altura del público está la tarima. Es la tarima de Matik-Matik, donde se ha pensado, ensayado, jugado e improvisado buena parte de la escena de música experimental en Bogotá. Una tarima que cumplió en marzo de este 2013 cinco años de vida. 

30/3/13

Música independiente, música campesina: el caso Velandia


Cuando en El Orejón Sabanero quisimos dedicarle una entrada a Andrés Landero, nos encontramos con la pregunta por los límites entre la música campesina y la música independiente. Y la inquietud fue acerca de los límites, no de las diferencias, pues lo primero que salta al oído es que ambas son músicas que tienen cerradas las puertas de las emisoras comerciales (en otros términos, son músicas que no tienen cómo financiar la payola). Y, mientras ese post halla su punto de cocción, seguimos preguntándonos por lo que abarca la etiqueta de ‘músicas independientes’.

27/2/13

Componer y cantar: la ganancia de un legado


Cuando la maestra Inés Granja lleve a su natal Timbiquí La voz de la marimba (La Distritofónica, 2012), tal vez muchos se confundan y crean que el Ministerio de Cultura la premió el año pasado por haber grabado su primer disco como solista. Ella, que no recordará el nombre tan largo del premio, sabrá que no se trata solo de un disco, sino de toda una vida desarrollando un arte. Y se lo dedicará otra vez a Dios, por haber aliado a la fortuna con su persistencia, para cumplirle sueños que ni siquiera llegó a vislumbrar.

18/2/13

Reseña de Meridian VII*


En el nuevo disco de la banda bogotana Meridian Brothers puede leerse: “más de diez años brindando melodías al pueblo colombiano”. Parece un chiste, si uno recuerda el augurio de Juan Carlos Garay para el disco anterior: no es música que pongan en nuestra radio. Pero es en serio. Lo de los años, lo de las melodías y lo del pueblo. Este proyecto nació en el 99, durante las jornadas de estudio que incitaron a Eblis Álvarez a experimentar con sus instrumentos, para encontrarles sonoridades ajenas a las técnicas tradicionales. Los primeros trabajos de Meridian eran grabaciones en casete que Eblis hacía en sus prematuros estudios caseros. Nacía el hábito, aún vigente, de grabar todos los instrumentos incluidos en su partitura. Con el ánimo inquieto, también hoy vigente, se fue a Dinamarca a estudiar composición y música electrónica. Allí, en nombre de su proyecto Meridian, fue parte esencial de un disco local con Sonora3, en 2003.

8/2/13

Los Pirañas: vanguardia tropical


En 2010, la agrupación Los Pirañas lanza su primer trabajo discográfico, Toma tu jabón Kápax. La propuesta, que surge como parte de la llamada Nueva Música Colombiana (NMC) –desarrollada, a su vez, según la lógica comercial de la world music (Santamaría, 2007)– muestra, sin embargo, un alejamiento de los compromisos estéticos comunes a los trabajos que pertenecen a este movimiento. Aunque no es el único que evidencia el desapego a este paradigma, Los Pirañas constituye, a nuestro modo de ver, el caso más representativo de tal empeño. Para comprender esto, miremos brevemente el desarrollo de la NMC, algunos de los compromisos estéticos que la caracterizan y el modo en que esta banda bogotana se aleja de ellos con su propuesta.

1/2/13

Comparaciones útiles


El año pasado, el colectivo Sonidos Enraizados realizó el primer Encuentro de música de gaita y flautas cabeza de cera. Que hubiera sido el primero, ya era notable, siendo tradiciones tan longevas estas músicas. También era diciente, al ver el entusiasmo que se respiraba en el auditorio Pablo VI de la Javeriana, pensar en que este tipo de eventos no tienen cabida en los festivales de música de Cartagena, por ejemplo, aun cuando el Maestro Sixto Silgado viva “ahí no más”, en las Islas del Rosario. Tampoco suelen ser los maestros cultores los artistas invitados a las festividades de los pueblos, ¡y eso que cobrarían bastante menos que los famosos auspiciados por las emisoras comerciales! En contraste con esa distancia tan marcada que es frecuente, entre los espacios culturales urbanos y los maestros de las músicas tradicionales, aquella tarde el auditorio estaba lleno de jóvenes cautivados con las evocaciones de la vida campesina cerca al mar, de la que tal vez les habló más la sonrisa continua de Paíto que sus escasas palabras.

31/1/13

Una década prolífica y provocadora


En 2012, el azar juntó dos eventos de especial interés para la música en Bogotá. Uno, la ciudad fue nombrada Ciudad de la música por la Unesco, con lo cual hoy forma parte de la Red de ciudades creativas del mundo. Otro, Curupira lanzó dos nuevos discos (Regenera y Compilado 2000-2012), después de ocho años sin publicar –su último trabajo grabado había sido El fruto (2003)–. En apariencia, dos hechos aislados. Sin embargo, esta banda bogotana sembró hace más de diez años una búsqueda que ha sido parte del impulso para la postulación de la ciudad como un lugar privilegiado de la creación musical. En efecto, la música independiente da cuenta en Bogotá de una vigorosa actividad de investigación y de creación que ha contribuido en la expansión de los públicos. De ello habla la gestión autónoma de proyectos como La Distritofónica, Festina Lente, Bulla La Tienda y Matik-Matik.

28/1/13

Jazz Al Sur


Bogotá, 7 de septiembre de 2012. Jazz Al Parque, luego de 17 años de existencia, visita por primera vez una localidad sureña. Lo excepcional del evento confirma que en esta ciudad, el norte y el sur están separados por una distancia casi infranqueable.